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Cerrajeros Urgentes
Las llaves son un instrumento que se utiliza para poder abrir cerraduras que tienen por objeto proteger y amparar un espacio o cosas de la presencia de extraños. Su uso data desde hace siglos.
Se tiene constancia de llaves de hierro muy grandes, aunque también se ha comprobado que se hacían en menor escala. Sin embargo, no es hasta el siglo XX cuando se da una considerable revolución respecto a sus atributos, motivado por nuevos diseños en sistemas de puertas.
La mayor parte de ellas están fabricadas con metales como el aluminio o el acero, con una parte plana que sirve como agarradero y otra parte con estrías que sirven como código que permite abrir una cerradura. Generalmente su función consiste en ser introducidas y giradas, no obstante, existen también de otros tipos.
Si bien casi toda llave está diseñada para ser única y responder sólo a un tipo de cerradura en específico, en aras de la exclusividad y seguridad, existen también las llamadas llaves maestras que son capaces de abrir cierta cantidad de puertas. Por ejemplo, en los hoteles se tienden a emplear este tipo de llaves dado el gran volumen de cerraduras que se manejan.
A pesar de que cada una posea unas características particulares, con pequeñas diferencias, todas tienden a presentar un patrón similar que responde a las formas de una sola llave.
Para que una llave maestra sea capaz de funcionar en varias cerraduras es imprescindible que éstas hayan sido construidas de acuerdo a un mismo modelo o, en su defecto, con un sistema muy parecido.
Existen varias maneras de hacer llaves maestras. Una es teniendo acceso a la llave original. Es decir, haciendo una copia directa. La otra manera, mucho más complicada, sería desarmando la cerradura de la que se pretende hacer el modelo.
Listo, vamos a hacer la llave maestra.
Los materiales que se necesitan para ello son: la llave original u/o la cerradura, una llave maestra en blanco, una hoja de estaño y una pinza de presión.
Ahora bien, si tienes la llave original lo que debes hacer es presionarla sobre la hoja de estaño y trazar el contorno de la figura, constatando fielmente que sea exacta a la de la llave, sobre todo a la forma de las pequeñas piezas (dientes) que es lo que permite abrir las cerraduras.
Una vez hecho esto procede a recortar la forma dibujada en el estaño y, cogiendo la llave en blanco, trata de unirlas con la pinza de presión. Con esto lo que vas a hacer es usar la forma del estaño como guía para lijar a su vez la llave en blanco, de manera tal que vaya tomando el mismo modelo.
Hazlo con una lima de metal de manera firme pero delicada, sin apresurarte, poco a poco hasta que notes un parecido total. Es allí cuando deberás separar el papel de la pieza y probar en la cerradura pertinente. Inténtalo y perfecciona los detalles hasta lograrlo.
Otra manera de conseguir tu llave maestra es utilizando la cerradura de la que quieres sacar el modelo. Quítale la placa o parte de atrás usando un martillo y un destornillador. Acto seguido, sácale el segundo panel, para luego extraerle el ojo a dicha cerradura.
Tómalo con una pinza y procede a perforarlo, realizándole tres aberturas una en la parte superior y las otras a cada lado del cilindro. El metal cederá, y entonces podrás ver su estructura. Allí colocarás la llave en blanco y la irás moldeando con una lija de metal hasta que veas la similitud y el buen acabado. Modifícala hasta que funcione, teniendo mucho cuidado de no estropearla.

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